Bodas,  Hogar

Los 5 mayores aliados para amas de casa que también trabajan

¿Que trabajas, también eres ama de casa y sigues de pie? Mereces la admiración de todo mundo, ya que no es poco lo que realizas. Junto con la admiración que te profesamos, te damos cinco grandes consejos para ayudarte en esta gran labor.

Por: Gabriela de Alba

Después de la liberación femenina, muchas mujeres en realidad terminaron con el doble de trabajo, ¿por qué? Pues porque fueron capaces de hacer trabajos tradicionalmente masculinos, pero la casa siguió siendo “su obligación”, y solamente de ellas. Además del cuidado de los hijos (que son de por sí ya una gran tarea), mantener limpio el hogar, cocinar, planchar, lavar y hacer otros tantos deberes es algo que muchas mujeres hacen por sí solas, además de aportar dinero a la casa.

¿Y los esposos? también tienen otras tantas tareas además de aportar dinero, pero ciertamente a veces no se comparan con la cantidad de cosas que debe realizar un ama de casa que trabaja. Por ello, aquí dejamos algunas recomendaciones para aligerar lo más posible la carga, comenzando por decir que debes pedir a tu marido que te ayude también en la casa, y en un futuro, con los hijos.

Sería muy bueno que los dos se ayuden en todo, pues así se comprenderán más, lo que fortalece la relación, además de que permite que los dos disfruten del mismo número de beneficios y así como del mismo número de responsabilidades.

AGENDA

El primer consejo es el orden. Ser ordenada no hará que te canses menos, pero seguramente ayudará a que tomes “atajos” para realizar todas tus tareas. Tú debes conocer bien tus límites, pero quizá lo que no has notado es que pierdes energía en cosas secundarias o que en realidad no son indispensables. Si llevas un orden de cuándo, cómo y qué tan seguido debes realizar una tarea, podrás hacer lo importante y no cansarte con prisas y desvelos por hacer lo que deberías haber hecho desde un principio. Crea un horario de tareas y asigna al o los responsables de realizarla.

AYUDA EXTRA

No tengas miedo de recurrir a algo de ayuda extra. Si está en tus posibilidades, contrata ayuda doméstica aunque sea una vez por semana. O si alguna alma caritativa te ofrece ayuda de vez en cuando (papás, hermanos, amigos o quien sea), ¡no digas que no! Cuando tienes tantas labores, es muy importante que sepas recibir ayuda y que inviertas en ello, pues puede ser la diferencia entre tu salud mental y la locura.

DESCANSOS

Entre tantas cosas que tienes que hacer, es indispensable que respetes tres cosas: tus horarios de comida, tus horas o días de descanso y tus horas de sueño. Por mucho trabajo que tengas, si no respetas estas tres cosas, terminarás colapsando. Conoce y respeta tus límites, pues aunque creas que saltando tus descansos ganas tiempo, en realidad sólo acumulas cansancio.

TODO LO AUTOMÁTICO

¡Bendita sea la era de la tecnología! Toma todo lo que puedas de ella. Ayúdate de los electrodomésticos y aparatos eléctricos que te facilitan la vida. Son una inversión que bien vale la pena y que fueron creados precisamente para hacerte la vida más fácil. Cambia esa vieja lavadora por una automática, compra la plancha de vapor y acepta la ayuda de esa hermosa lavavajillas. Es un gasto mayor, por supuesto, pero a la larga puede representar tu bienestar y el de tu hogar.

PRACTICIDAD

Por último, es muy importante que sepas que hay muchas cosas que no tienes que ordenar, si desde un principio no se desordenan. Además, hay cosas que se pueden hacer de una manera más sencilla. Por ejemplo, cuando puedas, recurre a los fabulosos vegetales congelados, o a los comestibles enlatados. Si bien no te recomendamos exagerar en su uso, no te obsesiones con tener que hacer todo perfecto, pues a veces el tiempo no da para tanto. Lo que sí es cero recomendable, es consumir comida chatarra todos los días.

 

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